La red social Facepopular fue lanzada esta semana en Argentina para contrarrestar “las restricciones y arbitrariedades de las redes sociales más difundidas”, según sus creadores, en medio del escándalo mundial por las filtraciones del exconsultor de inteligencia estadounidense Edward Snowden.

(Imagen: Divulgación)

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Aunque es imposible no asociarlo con la contracara de Facebook (“cara-libro” en inglés), el nombre Facepopular surge de una sigla que significa “Frente Alternativo Contra el Establishment”.

Facepopular, que puede usarse desde el 9 de julio a través de servidores argentinos, se presenta como “una red latinoamericana, para hispanoparlantes, pensada y concebida bajo nuestros propios parámetros y estándares”.

Sus creadores buscan “generar un canal de comunicación e interacción comunitaria sin las arbitrariedades y modelos de imposición de otras redes sociales diseñadas y operadas fuera de la región Latinoamericana por corporaciones multinacionales”, según explican en la página.

La red tiene sus servidores en Argentina y uno de sus desarrolladores, Pablo Lenz, dijo al lanzarla que esperaban superar en pocos días los 100.000 usuarios.

El registro de nuevos usuarios se encuentra suspendido este sábado pero “se abrirá nuevamente en los próximos días”, anuncia el sitio web.

Este Facepopular tiene muchas similitudes con Facebook pero en lugar de emoticones hay “EmoPerones”, en alusión a Juan Perón, el fallecido tres veces presidente y líder del mayor movimiento político argentino desde mediados del siglo XX, entre otras variantes.

La red cuenta además con una sección llamada “El indeseable de la semana” que “serán siempre personajes que atenten contra los principios propuestos por el Facepopular”, contó Lenz.

Lenz es militante del partido Miles, de Luis D’Elía, un aliado del gobierno de Cristina Kirchner, dijo a la AFP una fuente de esa agrupación política.

El nuevo Facepopular integra la redpopular.net, un grupo de medios en línea “orientados a difundir las expresiones populares que no encuentran eco o son invisibilizadas por las corporaciones, los conglomerados mediáticos al servicio de los centros de poder”, explican sus creadores.

 

Fuente: La Nación